lunes, 13 de octubre de 2014

No malgaste su dinero (ni su salud) con jarabe de agave




Si hubiera un palmarés de los grandes éxitos del marketing del sector agroalimentario de los últimos años, el jarabe, sirope o miel de agave (que son algunos de los nombres con los que se lo conoce) se llevaría la medalla de oro.


Hace diez años, el público en general (e incluso muchos expertos) ignoraban por completo la existencia del jarabe de agave, pero se hizo un hueco en las tiendas ecológicas para partir luego a la conquista de los estantes de los supermercados con un ímpetu que aun no ha decaído.


Hoy en día el jarabe de agave se encuentra en todo tipo de comercios. Y es que cada día son más los hogares que ya lo hayan probado, por no hablar de los millones que lo han introducido en su alimentación.


¿Por qué razón? Porque los expertos en marketing que lanzaron el sirope de agave tuvieron la genial idea de hacerlo pasar por una sustancia totalmente nueva, con un poder endulzante superior al del azúcar, sin mayor efecto sobre la glucemia (la tasa de azúcar en la sangre) que la fruta y, por lo tanto, recomendada para los diabéticos, al ser completamente “natural” y, por supuesto, “biológico”.


Además, las campañas de comunicación que acompañaron el lanzamiento del jarabe de agave dieron a entender con gran habilidad que se trataba de un producto tradicional, utilizado desde tiempos inmemoriales en México.


Esta operación permitió que al consumidor le pareciera razonable el precio tan desorbitado del jarabe de agave y que se multiplicaran las líneas de productos alimenticios que lo contienen; hoy en día lo encontramos en bebidas, barritas de cereales, postres y en numerosos productos, todos ellos en los estantes de dietética o ecológicos de las tiendas.


Pero, en realidad, el jarabe de agave no es ni tradicional ni bueno para la salud.


Su índice glucémico (el efecto sobre la tasa de azúcar en la sangre) puede ser tan elevado como el de la glucosa pura. Y ni está recomendado para los diabéticos ni para las personas que quieren perder peso o encontrar el equilibrio alimentario.
¿Qué es el agave?


El agave es una planta que crece sobre todo en México, pero que hoy en día se encuentra en todas las regiones cálidas y secas, así como en los países mediterráneos. Hasta hace muy poco, a esta planta sólo se la conocía por ser el componente principal del tequila.


Cuando la planta alcanza los diez años, se le retiran las hojas para extraerle el corazón, que puede pesar entre 25 y 75 kg y tiene la forma de una piña grande. Se extrae la savia que se encuentra en su interior y se transforma en “jarabe de agave” hirviéndola durante varias horas, del mismo modo que los canadienses hierven la savia del arce para obtener el jarabe de arce.


El producto que se obtiene de este proceso se llama inulina y tiene un alto contenido en fructosa.
Ideas falsas sobre el jarabe de agave


El consumidor piensa a menudo que el sirope de agave contiene pocas calorías. Esta afirmación es falsa. De hecho, una cucharadita contiene 16 calorías, es decir, lo mismo que el azúcar.


Los diabéticos y prediabéticos lo consumen porque piensan que su índice glucémico es débil y que su consumo no acarrea picos de glucemia en sangre. Pues cuidado, pues en realidad, todo depende de la manera de elaborarlo. Según los modos de fabricación, el índice glucémico (IG) del jarabe de agave puede variar de 55 (como los espaguetti bien cocidos) a 90, es decir, lo mismo que el azúcar blanco. Con toda probabilidad, no encontrará información sobre ello en la etiqueta.


Si es usted diabético, es importante que sepa que se han llevado a cabo muy pocos estudios sobre la relación entre el sirope de agave y la diabetes, y la mayoría de ellos se han hecho con ratas, no con humanos.
¿Por qué la fructosa supone un problema?


Permítame primero aclarar un punto importante. La fructosa concentrada no se encuentra de manera natural en la fruta ni, de hecho, en ninguna otra parte de la naturaleza. Cuando encontramos fructosa en la naturaleza, siempre va acompañada de enzimas, agua, vitaminas, minerales, fibras y pectina, y está mezclada de manera natural con otros azúcares.


Por el contrario, la fructosa concentrada se obtiene mediante un proceso de refinamiento, de manera artificial.


Cuando usted come fruta, la fructosa se absorbe lentamente antes de pasar por el hígado, que la transforma en energía disponible de inmediato. En cambio, si consume fructosa concentrada, o purificada, ésta llega demasiado rápido al hígado, que no la puede transformar toda en energía. Así, el excedente se transforma en grasas, que circularán por la sangre antes de almacenarse.


Si ha leído con atención este último párrafo, habrá descubierto la clave del misterio que le explica por qué comer fruta es bueno para la salud y comer fructosa es malo.


Y es que aunque la fructosa no aumente ni disminuya la glucemia, no se convierte en glucosa sanguínea como el resto de azúcares, de ahí la idea de que el jarabe de agave, tan rico en fructosa concentrada, sería bueno para los diabéticos.


Como idea no estaría mal… la pena es que en realidad no es así.


Hace muy poco, unos investigadores de Harvard han demostrado que comer fruta entera disminuye el riesgo de diabetes de tipo 2, mientras que beber zumo de fruta, rico en fructosa concentrada y carente de fibras, aumenta dicho riesgo. (1)


Además, la fructosa inhibe el nivel de leptina, la hormona de la saciedad que indica al cuerpo que ya no tiene más hambre. En otras palabras, la fructosa aumenta el deseo de seguir comiendo; y no sólo hace ganar peso, sino que también carga el cuerpo de grasa en el lugar más peligroso para la salud: entre los órganos vitales y las vísceras (la grasa visceral), en la zona del tronco/vientre.


Esto ha sido demostrado claramente por un estudio de mayo de 2009 publicado en el Journal of Clinical Investigation. (2)


Conclusión: el jarabe de agave es rico en fructosa y ésta es mala para su organismo. El jarabe de agave ni es tradicional ni es natural, al ser altamente refinado. Por lo tanto, es algo que hay que evitar tomar.
Entonces, ¿qué hacemos?


Voy a darle unas pautas, pero debo decirle que, de todos modos y en cualquier caso, debería acostumbrarse a tomar menos azúcar.


Cada español consume de media 29,7 kg de azúcar al año, lo que es demasiado. Para llevar una alimentación sana, no se deberían superar los 8 kg al año.


Pero a la espera de tomar las decisiones necesarias (y por fuerza radicales) para alcanzar ese nivel, tenga en cuenta dos puntos importantes:


· Evite los edulcorantes artificiales, ya que de todos modos provocan más perjuicios que el azúcar natural.


· ¿Ha probado la stevia? Se trata de un edulcorante natural utilizado por los indios guaraní del Paraguay y de Brasil, compatible con las dietas hipoglucémicas y las dietas para diabéticos.


¿Azúcar?, ¿Jarabe de agave?, ¿Miel?, ¿Fructosa?, ¿Stevia? Y usted… ¿con qué endulza sus comidas? Le invito a compartir sus comentarios con todos los lectores de saludnutricionbienestar.com un poco más abajo.


Fuentes


1. Muraki I, Imamura F, Manson JE, Hu FB, Willett WC, van Dam RM, Sun Q. Fruit consumption and risk of type 2 diabetes: results from three prospective longitudinal cohort studies. BMJ 2013 Aug 28; 347: f5001.




2.    Kimber L. Stanhope, Jean Marc Schwarz, Nancy L. Keim, Steven C. Griffen, et al. Consuming fructose-sweetened, not glucose-sweetends, beverages increases visceral adiposity and lipids and decreases insulin sensitivity in overweight/obese humans. The Journal of Clinical Investigation 2009; 119: 1322-34

PATRON DE CONSUMO DE REFRESCOS EN UNA POBLACION MEXICANA Salud Pública Méx 1995; Vol. 37(4):323-328


Resumen

Para evaluar el patrón de consumo de los refrescos embotellados en el medio mexicano, se realizó una encuesta sobre el consumo de refrescos y bebidas refrescantes en usuarios (mayores de 10 años de edad) en la Ciudad de México (septiembre-octubre de 1993). Asimismo, se empleó una técnica estándar de laboratorio para establecer el pH de las bebidas. Los resultados mostraron que, en las 33 marcas de refrescos y 15 marcas de jugos y bebidas disponibles, los valores de pH fueron siempre marcadamente ácidos (entre 2.46 y 3.96). De los 2 008 respondentes (55.3% hombres, 44.7% mujeres; tasa de respuesta 90.1%), 1 657 (82.5%) afirmaron tomar refresco todos los días y 351 (17.5%) negaron su consumo. Aunque el alto consumo fue común en todos los grupos de edad, la ingestión referida pareció estar parcialmente asociada con la edad, siendo más considerable en los grupos más jóvenes. El número medio de refrescos bebidos por día fue 1.7, con una desviación estándar (DE) 1.3 y, por semana, fueron 9.3 (DE 9.9). El consumo informado de refresco pareció ser independiente de la escolaridad de los entrevistados. Si bien la proporción más alta de no consumidores de refresco se encontró en aquel grupo que consideró a los refrescos como un factor cariogénico muy importante, en general el grueso de los entrevistados indicó que el consumo de refrescos era un factor importante en la etiología de la caries. Asimismo, una mayor escolaridad estuvo más frecuentemente asociada a una atribución más preponderante de la importancia del papel de los refrescos en la caries.

Palabras clave: caries dental; bebidas gaseosas/análisis; México

Introducción

Desde 1945 se ha estudiado la erosión -disolución química de los tejidos dentales en ausencia de bacterias-1 provocada al esmalte dental mediante bebidas ácidas tales como refrescos, jugos y bebidas refrescantes no-alcohólicas.2 El patrón epidemiológico no parece sugerir que se trate de un problema serio de salud pública y la prevalencia varía acentuadamente entre distintos grupos poblacionales.3 Sin embargo, es un hecho que las bebidas ácidas ingeridas con frecuencia causan erosión del esmalte y que este problema clínico debe ser investigado considerando el extenso consumo de bebidas ácidas que parece imperar en poblaciones con dietas industrializadas,4además de las otras implicaciones5,6 que tienen para la salud bucodental, como su potencial cariogénico. Independientemente de que este problema clínico puede ser enfrentado adecuadamente con atención bucodental rehabilitativa,7 muchos entornos clínicos carecen de los medios para atender apropiadamente a la población en general.8

Aunque se ha emprendido un número considerable de investigaciones para evaluar el efecto de los carbohidratos en relación con la caries, en general se ha prestado menos atención al efecto de los refrescos.7 El consumo imprudente de estas bebidas ha sido atacado porque: a) casi todas están carbonatadas y por tanto tienen la capacidad de erosionar los tejidos dentales; y, b) la mayoría son altamente cariogénicas, en virtud de la gran cantidad de carbohidratos que contienen, y de la frecuencia y lo desordenado del consumo. Las escalas de tiempo de los dos procesos son distintas: por una parte la erosión ocurre una vez que las bebidas entran en contacto con los tejidos dentales y, por la otra, el ataque carioso temprano comienza en la placa en pocos minutos y dura más de una hora. A pesar de este límite aparente, es posible que los dos fenómenos potencialicen sus efectos nocivos al ocurrir simultánea y frecuentemente.

Atendiendo a que los refrescos, las bebidas refrescantes no alcohólicas y los jugos envasados usualmente tienen un pH ácido que puede causar lesiones erosivas en el esmalte dental, en el presente estudio se estableció objetivamente el patrón de consumo de refrescos en una población mexicana abierta en México, D.F.; se exploró la percepción que tiene este grupo respecto del consumo de refrescos y su papel en la caries, y se determinó el pH de las bebidas comúnmente disponibles al público en general.

Material y Métodos

Se realizó un muestreo aleatorio estratificado de las 125 estaciones del Sistema de Transporte Colectivo (Metro), seleccionando 28 y teniendo cuidado que las nueve líneas estuvieran representadas. En cada estación se invitó a un número arbitrario (n= 72) de usuarios mayores de 10 años de edad a responder un cuestionario (septiembre-octubre 1993) aplicado por dos encuestadoras (pasantes de la carrera de cirujano dentista) previamente estandarizadas. El número prefijado de encuestas fue de 2 000.

Las variables de estudio exploradas a través de un cuestionario fueron: edad, sexo, grado académico máximo, si toma o no refresco, consumo de refresco por día, consumo de refresco por semana. Asimismo, se pidió a los entrevistados que evaluaran la importancia de los refrescos como causa de la caries sobre una escala tipo Likert de seis niveles: tres de acuerdo "muy importante", "importante" o "más o menos" y tres de desacuerdo "no mucho", "casi nada" o "nada". (Copias del cuestionario se encuentran disponibles con los autores).

Por otra parte, se recolectaron las presentaciones y marcas que se encontraron en el mercado de refrescos, jugos envasados y bebidas refrescantes no alcohólicas. Para determinar el pH de las bebidas, se empleó un electrodo selectivo para pH (96-09 y 520-A, Orion Research) y la siguiente técnica: se calibró el potenciómetro de acuerdo con soluciones ácidas con buffers de pH 2.01 y 7.00 (Orion Research) diariamente, antes de comenzar los ensayos de pH. Se midieron 40 ml de cada bebida y, si tenían gas, se degasificaron durante cinco minutos agitándolos en un agitador magnético. Posteriormente se sumergió el electrodo y se realizó la determinación. Los vasos de precipitados, el electrodo y los agitadores magnéticos fueron enjuagados con abundante agua corriente, agua desionizada y bidestilada, y finalmente, agua MegaPure. Todos los recipientes, pipetas y material empleados fueron de plástico (Nalgene). El pH de cada refresco fue determinado tres veces por la misma técnica.

El análisis de los datos se realizó con prueba de chi cuadrada.

Resultados

Se encontraron 33 tipos de refrescos y 15 de jugos y bebidas refrescantes no alcohólicas. Los valores de pH siempre fueron marcadamente ácidos, pues oscilaron entre 2.46 y 3.96. En distintas botellas de la misma marca se encontraron valores de pH muy similares (cuadro I).


De 2 228 personas contactadas para la entrevista, 2 008 accedieron a contestarla (tasa de respuesta 90.1%). De los respondentes (55.3% hombres, 44.7% mujeres), 1 657 (82.5%) afirmaron tomar refresco y 351 (17.5%) negaron su consumo. Aunque el alto consumo fue común en todos los grupos etarios, la ingestión pareció estar parcialmente asociada con la edad, siendo mayor en los dos grupos más jóvenes que en los dos más maduros [chi cuadrada 96.3, grados de libertad (GL) 8, p< 0.001] (cuadro II). 


El número medio de refrescos que los encuestados afirmaron tomar al día fue de 1.7, desviación estándar (DE) 1.3 (cuadro III); la moda y la mediana fueron 1. En términos de mililitros, cada persona en promedio ponía sus dientes en contacto con 601.6 ml de refresco al día. El número medio de refrescos que los encuestados afirmaron tomar a la semana fue de 9.3 (DE 9.9). Extrapolando el consumo referido por día a un año, se encontró que se tomaban 627.4 refrescos individuales (355 ml) por persona; y extrapolando el consumo informado por semana, se calcularon 488 refrescos/persona/año. 




El consumo reportado de refresco pareció ser independiente de la escolaridad de los entrevistados (chi cuadrada 2.2, GL 3, p= 0.531) (cuadro IV). En el cuadro V se muestran las respuestas de los entrevistados en cuanto a la importancia del consumo de refrescos, y la aparición de caries. Si bien el grupo que consideró a los refrescos como un factor cariogénico muy importante también constituyó la proporción más elevada de no consumidores, en general los entrevistados indicaron que el consumo de refrescos era un factor importante en la etiología de la caries (chi cuadrada 105.1, GL 5, p< 0.001). Asimismo, la mayor escolaridad estuvo asociada con mayor frecuencia a una atribución más preponderante de la importancia del papel de los refrescos en la caries (chi cuadrada 241.3, GL 15, p< 0.001).



Discusión

Los resultados muestran que los encuestados acostumbraban un elevado consumo, de 488 a 627.4 refrescos individuales por persona/año. En 1993 se informó que el consumo promedio era de 144 litros de refresco/año, argumentándose como la principal razón que la mitad de la población era joven y que era el grupo que más consumía el producto.9 Esto parece ser cierto también en el presente estudio y no es sorprendente encontrar este fenómeno ni la sugerencia de que una mayor escolaridad podría estar asociada con una evaluación más crítica del papel de los refrescos en la etiología de la caries. Como en otros fenómenos en el campo de las creencias de salud, se ha visto que personas con un acceso más articulado a la información en salud pueden manejar de forma más apropiada sus costumbres de estilo de vida y alimenticias,10 además de que esta conducta frecuentemente se encuentra asociada con la clase social.11

Nuestros hallazgos indican que, en promedio, aproximadamente 600 ml de líquido ácido entran en contacto con los dientes de una persona al día. Este contacto es dañino para los dientes porque el refresco no solamente es ácido (lo cual ocasiona desmineralización del esmalte), sino que simultáneamente promueve el metabolismo bacteriano de los carbohidratos presentes en el refresco. De esta forma, el daño causado a los dientes tiene lugar por medio de la erosión (agresión no bacteriana) y la cariogenicidad (agresión bacteriana).

Como una medida alternativa para reducir el riesgo de caries que representan los refrescos, se ha propuesto tentativamente modificar su fórmula utilizando primordialmente edulcorantes no cariogénicos como el aspartame (NutraSweetMR), en vez de azúcares extrínsecos. Esta medida ya se ha comenzado a popularizar en el medio mexicano, aunque un análisis subjetivo podría indicar que estas modificaciones no tienen la aceptación que es patente en otros países, si bien en la mayoría de éstos los cambios se han producido por razones relacionadas con el control de la obesidad, y tal vez sólo accidentalmente con la reducción del riesgo cariogénico. Una segunda medida tentativa para reducir el riesgo de caries sería el empleo de agua fluorada en la elaboración de los refrescos,12 pero aún no ha sido evaluada apropiadamente como medida de salud pública ni se ha establecido objetivamente la relación costo-beneficio que representa.

La técnica de muestreo seguida permite suponer que estas costumbres de consumo podrían representar razonablemente la situación que prevalece en México, D.F. Sin embargo, es necesario subrayar que esta información depende de los datos informados por los entrevistados, tal como fueron proporcionados. Es posible, entonces, que esta información esté sesgada: ya sea que subestime o sobreestime el consumo de refrescos; es necesario emprender otros estudios que evalúen objetivamente el potencial cariogénico de la alimentación (bebida y comida) en la población mexicana. En sí misma es imposible una discusión comparativa con informes previos, en virtud de que esta área de estudio ha sido descuidada en México, a pesar de su obvia importancia para la práctica odontológica y para la investigación clínica sobre la historia natural de la caries. Este estudio puede servir como una referencia para investigaciones subsecuentes sobre la alimentación de la población mexicana, atendiendo a diferencias regionales, de edad, de sexo y de nivel socioeconómico.

Referencias

1. Pindborg JJ. Pathology of the dental hard tissues. Copenhagen: Munksgaard, 1970.
2. Restarski JS, Gortner RA, Mc Cay CM. A method for measuring the effects of acid beverages on the teeth of small laboratory animals. Science 1945; 102:404-405.
3. Xhonga FA, Valdmanis S. Geographic comparison of the incidence of dental erosion: A two-centre study. J Oral Rehabil 1983; 10:269-277.
4. Burt BA. The future of the caries decline. J Public Health Dent 1985; 45:261-269.
5. Grenby TH. Dental and nutritional properties of snack foods and soft drinks. Dtsch Zahn Z 1987; 42:S104-S106.
6. Grenby TH. The nutritive properties and dental decay potential of snack foods. Front Gastrointest Res 1988; 14:71-78.
7. Grenby TH, Phillips A, Dessi T, Mistry M. Laboratory studies of the dental properties of soft drinks. Br J Nutr 1989; 62:451-464.
8. Maupomé G. Estrategias para reformar los sistemas de atención para la salud oral. Pract Odontol 1990; 11(5): 17- 26.
9. Barón FL. La dinámica industria refresquera mexicana. Caminos del Aire/Aeroméxico. México, D.F.: Editorial Internacional de Revistas S.A. de C.V., 1993:46-53.
10. Glanza K, Lewis FM, Rimer BK, ed. Health behavior and health education. Theory, research and practice. San Francisco: Jossey Bass Publishers, 1990.
11. Townsend P, Davidson N, ed. Inequalities in health: The black report and the health divide. Londres: Penguin, 1988.
12. Maupomé G. El consumo de azúcares cariogénicos y la caries dental. Pract Odontol 1991; 12(12):43-52.

viernes, 10 de octubre de 2014

Azúcar un dulce peligro para los mexicanos.




El consumo excesivo de azúcar es un gran problema a nivel mundial, ya que es una de las razones por las que cada vez más personas sufren de diabetes, aumentan de peso o simplemente no pueden seguir una dieta balanceada con el objetivo de tener una figura saludable.  Se ha demostrado que el azúcar contiene efectos adictivos incluso más fuertes que la cocaína, según un estudio que publico recientemente el Centro Nacional de Investigación Científica en Burdeos en el que el experto e investigador en adicciones, el señor Serge Ahmed concluyó de manera fortuita que, el azúcar es más adictivo que la cocaína. México tiene un problema grave en cuanto obesidad, ocasionado por la gran cantidad de azúcar que consumen al día en sus alimentos y bebidas. Se necesita regularlas leyes y políticas para que las empresas que producen estos productos se rijan por estándares y de esta forma ayudar a los mexicanos a que no consuman en su dieta tanta azúcar refinada.

            La organización Mundial de la Salud Afirma que el consumo diario de azúcar debe de ser no más del 5% del total de calorías. Después de revisar unos 9.000 estudios, el panel de expertos de la OMS (Organización Mundial de Salud) dijo que reducir el nivel de azúcar a ese nivel combatiría la obesidad y las caries.

En el caso de México las cifras son alarmantes, datos obtenidos de la Secretaria de Salud en el 2008, colocaron a México como el país con mayor número de consumidores de refrescos en el mundo, este tipo de bebidas contienen altos índices de azúcar, provocando como consecuencia que los mexicanos obtenga el primer lugar a nivel mundial en niños obesos y el segundo lugar a nivel mundial en personas adultas, señalo Kathia Gracia investigadora en salud en Investigación Alimentaria de El Poder del consumidor, dicha institución es miembro de la Alianza por la Salud Alimentaria.

A continuación se mencionan puntos relevantes sobre los efectos que produce el azúcar en el organismo, los problemas que provoca y de qué forma se puede sustituir. Existen diferentes tipos de azucares y mencionaremos dos, los azucares simples y los compuestos. Los simples se caracterizan por pasar rápidamente al torrente sanguíneo, y los complejos son los que se encargan de saciar la necesidad de azúcar en el cuerpo, según los especialistas son los mas recomendables.

Lo que nuestro cuerpo verdaderamente necesita es la glucosa, la forma de digestión de todos los hidratos que ingerimos y fundamental para el organismo, es el combustible que necesitan las células para realizar correctamente las funciones metabólicas. Algunos de los problemas que provoca el consumo excesivo de azúcar en el cuerpo son:

A)    Provoca, metabolismo lento en el organismo lo que provoca fatiga, falta de energía, caída del cabello, problemas digestivos y hasta depresión. El proceso de desmineralización y perdida de vitaminas disminuye la capacidad de absorción de los nutrientes, por otra parte debilita tus órganos, ya que el exceso de dulce debilita el páncreas y el bazo, baja de energía renal, problemas de sueño o dolores de cabeza.
B)    Los problemas dentales se deben al alto consumo de azúcar  y está directamente relacionado con la caries dental, que puede perjudicar la calidad de vida desde la infancia.
C)    Como se mencionó al inicio, es muy importante mantener nuestros niveles de glucosa en sangre, evitando los picos de insulina, ya que son perjudiciales para el organismo. Al no controlar estos niveles se puede provocar diabetes.

Para atacar el problema, lo que se recomienda es la reducción del consumo de azúcar refinada al mínimo y sustituirlo por miel, sirope de agave, frutos secos y melazas, que satisface la necesidad de consumir dulce. Otra de las opciones es consumir una dieta rica en frutas, verduras y carbohidratos. Estas medidas ayudaran al organismo en gran medida a mantener los niveles óptimos de glucosa en sangre. Si no quieres añadir calorías al endulzar las bebidas u otros alimentos, una opción más saludable son los edulcorantes artificiales es la stevia, que es de origen natural. Actualmente en el mercado existen varios productos endulzados con stevia.

Como conclusión es de vital importancia crear regulaciones, leyes y reformas que permitan controlar y mediar las cantidades de azúcar refinada en los alimentos y bebidas. Con el fin de promover el control de obesidad en la población mexicana, crear campañas de conciencia sobre la diabetes y sus consecuencias. El implementar campañas publicitarias con mensaje de advertencia en estos productos, tendría un impacto en los consumidores y alertaría a la sociedad del daño que puede causar al organismo, si se consumen en fuertes cantidades.

Referencias.

Información obtenida del sitio www.eluniversal.mx 8 de octubre de 2014 19:30
http://www.eluniversal.com.mx/el-mundo/2014/oms-recomienda-disminuir-consumo-azucar-992665.html 9 de abril de 2013 • 05:03 • actualizado el 20 de abril de 2013 a las 09:33
Información obtenida del sitio http://www.unicef.org/mexico/spanish/17047.htm 5 de octubre de 2014 4:30
Información obtenida del sitio http://alianzasalud.org.mx/2013/05/presentamos-nuestra-campana-te-comerias-12-cucharadas-de-azucar/ 8 de octubre de 2014 15:45
Información obtenida del sitio http://quemandoygozando.com/719/adelgazar/la-ansiedad-por-el-azucar-una-droga-mas-adictiva-que-la-cocaina/ 8 de octubre de 2014 17: 30
Información obtenida del sitio http://espanol.mercola.com/boletin-de-salud/los-peligros-del-azucar.aspx 9 de octubre de 2014 19:30